¿Fue pecaminosa la naturaleza humana de Jesús?

(Hebrews 2:5-18; Matt. 7:11; Luke 1:35; ) Blog Jan. 16-22, 2022

Preparado por Ricardo Marín – Pregonero de Justicia PO Box 700, Fallbrook, CA  92088-0700 USA

REPASO: Pablo, el perseguidor, se convirtió en el principal defensor del mensaje de Esteban. En el Libro de Hebreos escribe a todos los creyentes presentando a Jesús como Uno igual al Padre en gloria, sustancia y poder, quien por sí mismo expió nuestros pecados y ascendió al cielo para convertirse en nuestro sumo sacerdote. Dios lo nombró “heredero de todas las cosas” y lo eligió para ser nuestro profeta, sacerdote y rey: uno mejor que Moisés, Aarón y David. Pablo exhorta a los creyentes a seguir a Jesús en su ministerio celestial y a no endurecer el corazón como lo hizo Israel en el desierto.

Un sacrificio perfecto

1. Después de advertirnos que no dejemos que el Evangelio se nos escape de la memoria, ¿dónde se dirige Pablo en Hebreos 2? En Hebreos 2, Pablo se dirige hacia el dominio de esta tierra dado a Adán (Heb. 2:5-8).

2. ¿Qué hizo Adán con el dominio que le fue confiado en la creación? Adán vendió voluntariamente el dominio de esta tierra a Satanás (Heb. 2:8; Gén. 2:16-17; 3:6; Mat. 4:8-9).

3. ¿Quién vino a recomprar el dominio de la tierra que Adán había vendido? Dios, en la persona de Jesús, vino a la tierra para recuperar el dominio perdido de esta tierra (Heb. 2:9).

4. ¿Qué requirió el pacto de Dios con Adán para recomprar el dominio perdido? El pacto de Dios con Adán requería la muerte de todos los que Adán representaba: la de toda la raza humana (Gén. 2:16-17; Rom. 5:12; 6:23; Heb. 2:9).

5. ¿Qué debe hacer Jesús para recomprar el dominio perdido? Jesús debe pagar la pena de muerte eterna por cada descendiente de Adán para restaurar el dominio perdido (Heb. 2:9; Rom. 5:12-15).

6. Ya que es el hombre el que perdió el dominio y es imposible que Dios muera, ¿en qué debe convertirse Jesús para restaurar el dominio perdido? Jesús debe hacerse hombre al unir su divinidad eterna con nuestra humanidad caída para que pudiera experimentar la muerte eterna para todos los hombres (Heb. 2:9).

Una ofrenda perfecta

7. Además de probar la muerte por cada hombre, ¿qué también se requería para restaurar el dominio perdido? Además de morir por cada persona, Jesús debe perfeccionar un carácter humano que Adán no hizo (Heb. 2:10; Mat. 5:48).

8. ¿Cómo se perfecciona el carácter humano? El carácter se perfecciona a través del sufrimiento, así que fue a través del sufrimiento que Jesús desarrolló un carácter humano perfecto (Heb. 2:10; 5:7-9).

9. ¿Cuándo comenzó el sufrimiento de Jesús? El sufrimiento de Jesús comenzó tan pronto que nació, porque sus padres encontraron solo un establo para su nacimiento, un perseguidor para su rey y una tierra extraña para su exilio (Mat. 2:13; Luc. 2:7).

10. Según el simbolismo mosaico, ¿qué tipo de ofrenda tenía que ser Jesús? Toda ofrenda hecha a Dios tenía que ser sin defecto, por lo que Jesús debe ser sin mancha en su naturaleza y vida: “un Cordero sin mancha y sin contaminación” (Ex. 12:5; Lev. 1:3; Heb. 9:14; 1 Ped. 1:19).

11. ¿Quién le ofreció a Jesús un plan alternativo para recibir el dominio perdido y bajo qué condición? Satanás, el dios de este mundo, le ofreció el dominio perdido a Jesús si se inclinaba y lo adoraba (Mat. 4:8-10; 2 Cor. 4:4).

12. Según Apocalipsis, ¿quién fue hallado digno de abrir el título de propiedad del dominio perdido? Jesús fue encontrado digno de tomar posesión del dominio perdido porque él fue inmolado y redimió a la humanidad por su sangre (Apoc. 5:1-9).

13. ¿Qué estatuto del Antiguo Testamento ofrecía la posibilidad de la redención de una persona a un pariente cercano? El estatuto relativo a los redentores de parientes ofrecía a un pariente la oportunidad de redimir a su pariente y así Jesús se convirtió en nuestro hermano para redimirnos (Lev. 25:48).

Un representante perfecto

14. ¿Qué dice Pablo en Hebreos 2 que se requería para que Jesús fuera nuestro sumo sacerdote? Para que Jesús represente a la humanidad, debe ser un ser humano (Heb. 2:17; 5:1).

15. ¿Qué envolvió el hecho de que Jesús llegara a ser un ser humano? Para que Jesús se convierta en un ser humano, debe tomar nuestra carne y nuestra sangre: volverse completamente humano (Heb. 2:14; Mat. 16:17; Gál. 1:16).

16. ¿Qué tipo de carne y sangre humana tomó Jesús? Jesús tomó nuestra humanidad después de haber sido debilitada por 4000 años de pecado: la humanidad de un descendiente de Abraham, Isaac, Jacob, Rahab, Rut y David con poderes físicos, mentales y morales debilitados (Mat. 1:1-6); Heb. 2:16).

17. Si el pecado afectó tanto las facultades físicas, mentales y morales de Jesús, ¿fue pecaminosa su naturaleza humana? No, la naturaleza humana de Jesús no fue pecaminosa porque las Escrituras lo llaman “el Santo Ser”; “santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores”; & “no hay pecado en él” (Luc. 1:35; Heb. 7:26; 1 Juan 3:5).

18. ¿Qué otras Escrituras muestran que la naturaleza humana de Jesús era como la nuestra excepto por el pecado? Hebreos 2:17 dice que Jesús fue hecho semejante a nosotros (pero no igual a nosotros) en todo, lo cual también dice Filipenses 2:7. En Mateo 7:11, Jesús aclara que su naturaleza no era mala como la de todos sus oyentes (Mat. 7:11; Fil. 2:7; Heb. 2:17).

19. ¿Por qué algunas personas enseñan que Jesús tenía una naturaleza humana pecaminosa al igual que nosotros? Algunas personas enseñan que Jesús tuvo una naturaleza humana pecaminosa porque creen que es necesario que alcancemos su nivel de perfección a fin de ser salvo. Más bien deberían ver que Jesús es nuestro Salvador y para ser nuestro Salvador tiene que tener una naturaleza humana sin pecado o su sacrificio sería inaceptable para la justicia divina (Mat. 5:48; Heb. 9:14).

20. ¿Cómo podría Jesús ser tentado en todos los puntos como lo somos nosotros si no tuviera una naturaleza pecaminosa? Jesús fue tentado a usar su naturaleza divina para suplir sus necesidades y hacer frente a la tentación, pero en cada área de la tentación humana resistió usar su naturaleza divina y venció así como nosotros debemos vencer (Heb. 4:15; Apoc. 3:21).