Cuatro grandes certezas

 

 

 

¿Puede Ud. estar seguro de algo?

 

 

          Nunca antes vivieron los hombres en semejante era de incertidumbre.  La vida en nuestro planeta es insegura.  La situación internacional es incierta.  La economía es muy incierta.  El cáncer y las enfermedades del corazón han hecho de la salud una cosa incierta.  El mundo se halla en gran agitación.  Los hombres de estado investigan las posibilidades del futuro.  Y todo resulta muy incierto.

          Entre jóvenes y ancianos, los corazones humanos se esfuerzan por encontrar algo que resulte seguro. Más,  ¿puede Ud. estar seguro de cosa alguna? Si, existen Cuatro Grandes Certezas   cuatro cosas de las cuales uno puede estar seguro.

 

 

1ra Gran Certeza – La muerte

 

 

          “Está establecido para los hombres que mueran una sola vez.…” Hebreos 9:27.

 

          “La vida es un viaje constante y cotidiano hacia la muerte.  Uno tras otro perece, y los que viven deben meramente ocuparse del miserableencargo de llevarse a la tumba el uno al otro.  Todos viajamos juntos por el mismo camino.” – Lutero

 

          Y, ¿por qué?

 

 

 

l       La muerte nos fue impuesta, no como castigo por los pecados personales, sino como resultado del pecado de Adán.

 

          “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte…. por la transgresión de aquel uno murieron los muchos….”  Romanos 5:12, 15.

 

          “En Adán todos mueren….”  1 Corintios 15:22.

 

 

 

 

 

2da Gran Certeza –

El juicio

 

 

 

          “Está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto, el juicio….” Hebreos 9:27.

 

          “Todos compareceremos ante el tribunal de Cristo.”  Romanos 14:10.

 

l       La existencia de un juicio más allá de esta vida es nada menos que justa y razonable.

 

          Usted puede decir “los tramposos nunca prosperan.”  Pero, si, a menudo progresan mientras que el honesto José, el compasivo Benito y la amableCatalina llevan la peor parte del negocio.  La Biblia reconoce que esto frecuentemente sucede aquí y ahora (Eclesiastés 7:15; Salmo 73:1-16; Hebreos 11:32-39).

 

 

 

 

          La Biblia también nos dice que vivimos en un universo donde finalmente han de ajustarse todas las cuentas.  Es una certeza el acto de un juicio final sobre esta vida.  “Pero aunque el pecador haga mal cien veces, y con todo se le prolonguen los días, sin embargo, yo ciertamente sé que les irá bien a los que temen a Dios.”  Eclesiastés 8:12.

 

l       El juicio se lleva a cabo ante una ley que es justa e imparcial.

 

          Seremos juzgados por una ley que es “santa, justa y buena” (Santiago 2:12; Romanos 7:12).

          La ley no entiende de favoritismos.  El juicio será imparcial (Romanos 2:11-14).

          Los tribunales humanos no siempre actúan justamente, por cuanto no consideran la suma total de la evidencia.  El juicio de Dios ha de considerar toda la evidencia – aún la evidencia oculta de los motivos y secretos de los corazones de los hombres (Mateo 12:36; 1 Corintios 4:5; Romanos 2:15, 16).

          Los que albergan odio en su corazón serán culpados de homicidio (1 Juan 3:15).  Los que tienen pensamientos de lujuria serán culpados de adulterio (Mateo 5:27, 28).  Todo aquel que guarde resentimiento contra su prójimo, será condenado (Santiago 5:9).  Todo aquel que no logre amar a Dios por encima de todo y a su prójimo como a sí mismo, saldrá culpable de ingratitud e injusticia (Mateo 22:37-39).

          No consideramos que un hombre sea honesto, a menos que lo sea el 100% de las veces.  Ni tampoco la ley de Dios considera que un hombre es justo, a menos que realmente lo sea siempre (véase Salmo 106:3 y Santiago 2:10).

          Por no alcanzar el ideal perfecto de Dios, todo fracaso es pecado (1 Juan 3:4; Mateo 5:48).

 

l       El juicio decretará un castigo que se ajuste al crimen cometido.

 

          Habrá grados de castigo (véase Lucas 12:47, 48).

          El destino final de todos los pecadores es la muerte.  “La paga del pecado es muerte.” Romanos 6:23. “Tendrán su parte en el lago que arde con fuegoy azufre, que es la muerte segunda.” Apocalipsis 21:8.

 

Preguntas para Reflexionar:

 

          Si usted muriera esta noche, ¿podría soportar su vida la prueba del juicio?

          ¿Comprende usted que, si se presenta en el juicio confiando en lo bueno que usted es, o en lo bien que usted ha vivido, su caso no tendría esperanza?  La Biblia dice que: “No hay justo, ni aún uno… por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios.” Romanos 3:10, 23.  “Todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias, como trapo de inmundicia.”  Isaías 64:6.

          ¿Desea usted encontrarse en buenas relaciones con Dios a fin de poder encarar el juicio confiadamente?  Si así lo desea, ¡hay buenas nuevas para usted!  Consideremos ahora la próxima gran certeza.

 

 

3ra Gran Certeza – Las Buenas Nuevas de Cristo Jesús

 

 

 

 

          “Y de la manera que esta establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos....”  Hebreos 9:27, 28.

 

          Las buenas nuevas de Cristo Jesús son tan ciertas como la muerte y el juicio.  Dios lo ama y quiere que usted se entere de lo que ya ha hecho por usted en y mediante Su Hijo, Cristo Jesús.  “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna.”  Juan 3:16.  Considere ahora lo que esta grata noticia implica:

 

l       El Hijo de Dios, quien es nuestro Creador y Juez (Juan 1:1-3; 5:22), tomó nuestro lugar. En beneficio nuestro, el llenó las justas demandas de la ley de Dios.

 

          En primer lugar, vivió por nosotros una vida sin pecado – una vida que, en todo respecto, cumplió la ley de Dios (Mateo 5:17; Juan 15:10).

 

          En segundo lugar, el murió por nosotros y pagó la penalidad de nuestra violación de la ley de Dios.  La Biblia dice: “Cristo murió por nuestros pecados.” 1 Corintios 15:3.  “Siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”  Romanos 5:8.  Su sacrificio en la cruz fue suficiente para salvar al mundo entero (1 Juan 2:2).

 

l       Cristo resucitó de entre los muertos y ordenó a sus seguidores a ir por todo el mundo relatando las buenas nuevas de que el perdón y la vida eterna se ofrecen gratuitamente a todos los que se arrepienten y creen.  De hecho, son estas gratas noticias las que, en realidad, producen arrepentimiento y fe, por el oír del Evangelio (Marcos 1:15; 16:15, 16; Lucas 24:47; Juan 20:31 1 Juan 5:13).

 

El arrepentimiento es reconocer que somos pecadores y lamentar haber quebrantado los mandamientos de Dios.

 

La fe es confiar completamente en Cristo, quien obedeció perfectamente la ley por nosotros y quien murió en la cruz para pagar la penalidad que merecíamos por causa de nuestros pecados.

 

 

l       Debido a lo que Cristo ha hecho por nosotros, Dios puede declarar que estamos plenamente en lo correcto, cuando ponemos nuestra fe en Jesús.  El puede hacer esto y seguir siendo justo (Romanos 3:24-26).

 

          Cuando Cristo tomó nuestro lugar, nuestrospecados le fueron contados como suyos, y él fue castigado por ellos, tal y como si él mismo los hubiera cometido.  De igual forma, cuando creemos en Jesús, Su vida justa nos es contada como nuestra, y somos recompensados por ella, tal y como si real y personalmente nosotros hubiéramos vivido esa vida tan maravillosa (2 Corintios 5:21; Romanos 4:3-7; 5:18, 19; Mateo 10:41).

 

l       Dios comienza a recompensarnos, por causa de Cristo, aún ahora mismo.

 

          Aunque Dios nos acepta tales y como somos, él no nos deja como somos.  Cuando él acredita a nuestra cuenta la vida sin pecado de Cristo, no solo nos declara justos, sino que nos trata como a justos.  De modo que –

 

          Nos acepta en Su familia como hijos (Juan 1:12).

 

          Nos da el Espíritu Santo (Gálatas 4:6).

 

          Él cambia radicalmente nuestras vidas de tal suerte que podamos vivir una nueva vida de gratitud hacia el amor de Dios y de respeto hacia Su ley (1 Juan 5:1; Romanos 5:1-5; 7:6, 22; 8:3-7; 1 Juan 2:4; Salmo 119).

 

Preguntas para Reflexionar:

 

          ¿Comprende usted que al darle Dios Su Hijo, Dios le dio todo a usted? ¡Esto es lo que se dice en Romanos 8:32!

 

          ¿Comprende que al creer en Cristo queda usted del lado de Dios? Con él puede usted hacerle frente a cualquier cosa (Romanos 8:30-39).

 

          Una vez que usted queda en buenas relaciones con Dios, mediante la tercera gran certeza, puede, confiada y gozosamente, dirigir su vista hacia La cuarta gran certeza.  Probablemente ya usted se imagina cual es esa certeza final.

 

 

4ta Gran Certeza – Cristo vendrá otra vez

 

 

 

          “Y de la manera que esta establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.” Hebreos 9:27, 28.

 

          Es una certeza que Cristo ha de aparecer “por segunda vez.” El dijo: “vendré otra vez.” Juan 14:3  La historia tiene un final señalado.  Cristo vendrá otra vez “con grande poder y gloria” y hará cesar las desilusiones de este envejecido mundo (Mateo 24:30).

 

l       Aquellos que “no obedecen al Evangelio de nuestro Señor Jesús... sufrirán el castigo de eternal perdición, procedente de la presencia del Señor y de la gloria de Su poder.” 2 Tesalonicenses 1:8, 9.

 

l       Para los creyentes que aguardan ansiosos Su regreso, la venida de Cristo es la “esperanza bienaventurada.”  Tito 2:13.

 

          Los creyentes no son perfectos aún, ni tampoco están exentos de pecado (Filipenses 3:12-14; 1 Juan 1:8).

          En su estado presente de fragilidad y mortalidad, deben seguir batallando contra el pecado; soportando y esperando hasta que esa grande salvación les sea revelada visiblemente en la segunda venida de Cristo (Romanos 8:16-25; Colosenses 3:1-4).

          El consuelo presente que les proporciona el Espíritu es nada mas que las “primicias” o “las arras” de su herencia inmortal (Romanos 8:23; Efesios 1:13, 14).

          Cuando Cristo venga, “se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.  Porque es necesario que esto corruptible se vista deincorrupción y esto mortal se vista de inmortalidad.”  1 Corintios 15:52, 53.  “Dios limpiará toda lágrima de los ojos de ellos; y la muerte no será mas; ni habrá mas gemido, ni clamor ni dolor; porque las cosas de antes han pasado ya.” Apocalipsis 21:4..

 

l       La segura y cierta esperanza del retorno de Cristo inspira a los creyentes a vivir vidas piadosas (Tito 2:11-13).

 

          “Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro.” 1 Juan 3:3.

 

Una Invitación:

 

          “Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.” Romanos 10:9.

 

          Le invitamos para que participe del gozo y la paz que provienen de creer al mensaje de Cristo (Romanos 15:13).

          Cuando la fe lo conduzca a la armonía con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, usted deseará unirse con aquellos que participan de la misma preciosa fe.  Establezca contacto con otros cristianos que amen la Palabra de Dios. Siéntase libre de escribirnos.

 



1raCerteza “Está establecido para los hombres que mueran una sola vez,

2da Certeza y después de esto el juicio;

3ra Certeza así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos;

4ta Certeza y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.”

Hebreos 9:27, 28.



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